"En lo radical y poético es donde habita lo humano” Doris Salcedo

Delawere river

Por Alberto Infante • 17 Ago, 2008 • Sección: Poemas

“He aprendido a no recordar”
José Hierro
 No quiero olvidar.
Por eso, cada día me asomo
a un libro viejo, a una ventana rota,
a los cerrados ojos de quien
nace a la vida.

No quiero olvidar.
Vine con nada y partiré con nada.
Pero entre tanto cosecho
fósiles, hojas, cosas más o menos
compactas, caricias, sones que resuenan una y otra vez,
pesadumbres, amores, algunas alegrías,
numerosos silencios.

No quiero olvidar
ni someterme al tiempo.
Detrás de mí,
delante de mí,
estais todos y cada uno de vosotros
y mi recuerdo es tan nítido,
contiene tanto,
que no lo logro abarcar,
sus detalles se desmenuzan entre mis dedos,
caen sobre la mesa y huyen
en abigarrada confusión.

No quiero olvidar,
ni desandar las horas dadas,
ni encerrar mis papeles,
mis fotos, mis libros,
en cajas de cartón
cada vez que hay mudanza.

No quiero olvidar.
Quiero chapotear
con los pies desnudos en el punto exacto
donde al mediodía se unen
cielo, tierra, agua,
y ese fuego imperioso
que a menudo baja del sexo a los talones
y nos anuda a otro.

Quiero estar allí y aquí,
y en todas partes,
con vosotros,
recuerdos antiguos y modernos,
remotos y futuros,
porque yo ya no olvido
y nunca olvidaré,

porque al fin logro recordar
sin sonido, sin signos, sin imágenes
la materia prima que a todos os conforma
familiares, amigos, colegas,
adversarios pasados y presentes,
lejanos y próximos.

Pues ya no vagáis por los deshabitados
pasillos de la memoria
y estáis aquí,
ante esta habitación que es la mía,
todos juntos esperando entrar,
esperando recordar vuestros propios
recuerdos junto a esta efímera razón
que os convoca,
ese yo que es un hotel, un aeropuerto,
una oficina, un estrecho apartamento
a la orilla de dos ríos.

Solo que yo no estaré.

Cuando, hartos de aguardar, entre varios
derribéis la puerta y, restañadas las
viejas y nuevas heridas, os deis
la mano, y la paz, y la palabra,
y, satisfechos,
al fin reconciliados,
os dispongáis felices a abrazarme,
yo no estaré.

Simple y llanamente,
como deben hacerse estas cosas,
ya me habré ido.

También te puede interesar:

Etiquetado en: Compartir

Escribe un comentario