"Nada es real hasta que se experimenta" John Keats

Angkor

Por Alberto Infante • 20 Mar, 2010 • Sección: Viajes

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por Alberto Infante

En marzo de 2003, seis meses antes de nuestra llegada, el cuerpo del Shiva yacente y el rostro de su esposa Laksmi, grabados ochocientos años antes en las rocas de arenisca del lecho del río de los mil lingams, fueron robados a golpe de cincel y mazo, y la visión de la cicatriz amarillenta sobre la piedra oscura de la que los arrancaron los ladrones me golpeó como una mutilación intolerable. El expolio, nos explicó el guía, era una consecuencia de las declaraciones realizadas semanas antes por la recién elegida miss Tailandia (según ella las grandes construcciones de Angkor no eran de origen khmer sino tai). Luego, con más lógica, lo atribuyó a la acción combinada de corrupción y pobreza pues, como él mismo aclaró, muchas otras imágenes esculpidas en las rocas de aquel lecho, a un tiempo mágico y hermoso, habían sufrido ya antes, y pese a la reforzada vigilancia, también después, la misma o parecida suerte.

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3 comentarios »

  1. He tenido la oportunidad de leer tu relato Angkor y ha sido realmente un ratito muy agradable, al poder, en cierta medida, compartir tus experiencias sobre las “piedras” y las “almas” del lugar. Lugar, sin duda, muestra de la grandeza y la vileza del ser humano.
    Felicidades por el relato. Te seguire leyendo.
    Y espero que cuando vea la luz tu nueva obra (“Los poemas de Massachussets”) me lo hagas saber, asi como si haces alguna presentación, a la que me encantaria poder acudir.
    Un cordial saludo.
    Rosa Ruiz

  2. Querido Alberto: Es estremecedor tu Angkor. ¡Y tantos por motivos religiosos! Una de las mayores masacres artísticas la cometió el cristianismo a partir del s. IV: en Europa se destruyeron miles de esculturas y templos romanos, griegos, de Isis, de Mitra, de Astarté, mezquitas, sinagogas con verdadera furia y celo inquisitorial. Algunos siguen ocultando elementos “extraños” que aparecen en una iglesia o cambian la explicación. Otros no: en San isidoro de León hay una exposición sobre Alejandro Magno, en ella aparecen dos motivos sorprendentes: elementos coincidentes en la divinización de Alejandro y Jesús; una escultura de Isis con el niño y otra de María con el niño, que es de donde procede esta. ¿Te lo han explicado alguna vez? Vale.
    Considero un acierto tu libro recomendado, de Céspedes. Estuve en su presentación off side. Los poemas eran más vivos, reales.
    Salud, Maxi Rey

  3. gracias mil, alberto.
    y felicitaciones por tu arte de la brevedad, tan raro en estos tiempos de inflación palabraria.
    abrazos de
    eduardo galeano

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