"Nada es real hasta que se experimenta" John Keats

Carta de ajuste (2013)

Por Alberto Infante • 3 Ene, 2014 • Sección: Poesía

Carta de ajuste es, en realidad, un acta notarial, un espejo al fondo del pasillo que refleja nuestra imagen aunque apaguemos la luz, un riguroso inventario de certezas siempre a medias que son las mejores, un testimonio, en fin, de tanto pequeño desajuste cotidiano, de tanto empeño del poeta y su lector por encontrar esa luz que se nos niega… (de una carta de Rafael Soler)

BUENAVISTA

Bañarse en el cálido y último sol del otoño.

No mencionar por su nombre verbo alguno,

Recordar la luna creciente, los álamos de las orillas

donde, según se dice, hubo nutrias hasta hace poco

o ese acontecimiento carente de historia

y, sin embargo, pleno de significación.

Sostener, pese a todo, el instante, la ráfaga,

el zureo de las palomas, el ladrido de los perros,

la voz amada reclamándonos algo:

Tiempo y Luz en cada tronco y cada hoja.

Luz de pequeña nube y de alto aeroplano

con la que nada requiere justificación:

ni las horas del día,  ni el crujido de la madera,

ni el lejano sonido de los automóviles.

Tampoco esa “manía de vivir”,

empeñada en confundir la felicidad

con una irrefrenable sucesión de aspavientos.

Entonces, mientras contemplamos al sol

tiñendo de azul y rosa los pinos, los tejados, las rocas,

y alguien enciende la primera chimenea del otoño,

queremos hacer lo que nadie hizo,

que todo sea más simple y, también, más complejo,


PARA QUE ALGUIEN SE LLAME

Para Ángel González, in memoriam

“Habla verdad quien habla sombra”

Paul Celan

Para que alguien se llame,

para que lo que queda quede,

hace falta pasar de mano en mano,

de roca en roca y, sin mudar de creencias

ni sonreír sin motivo,

tejer una cierta red de terquedades y gestos

provista de saludable continuidad.

“Qué importa que no sean estos ojos”,

siempre habrá un egoísmo, una envidia,

algo así como un no saber qué hacer

en cada seguir haciendo.

Pero el corazón que amó el instante postrero

- quevediano, machadiano, juan-ramoniano casi –

ese que lleva tu apellido y tu nombre,

descubrirá que le gusta

aunque ignore por qué.

Por eso lo innombrable corretea entre las mesas,

se baña en tinta invisible

fecunda, rompe, corta,

dice es otro día, verano tal vez,

indagación tal vez,

y nada es comparable al hecho mismo

de sentarse aquí, entre tantas

diferencias de gusto y también de opinión,

con la ironía puesta

y el descreimiento.

Ahora pido el aperitivo,

me recuesto en la silla,

atiendo como si en realidad importase.

“Nada es demasiado maravilloso para ser verdad” (5)

Nada.

Y no es un sueño.

11-M-2004

Esta nada está muy llena.

Las palabras no pueden describir el dolor.

La nada puede.

El azul y la luz de la nada

en el sueño del mundo.

Dolor y memoria.

« Mon coeur est ici » (6)


CAMILLE CLAUDEL SUEÑA CON  SU AMANTE

Para mirarte necesito ojos

para tocarte necesito dedos

Aunque también puedo

tocarte con los ojos

y mirarte con los dedos

Por eso dame un gajo de naranja

déjame saber como

sabe

un gajo de naranja

un gajo de naranja a la sombra

de tus dedos


O TÚ O YO

Al final todo se reduce a esto:

a tener una duda y a saber esperar.

O a una llamada. No hay otra opción:

o comunicas o mueres,

bajo esta tormenta, allí donde el rayo,

frente a la línea de costa,

no lejos de la estación Lesseps.

Pero la cutícula sigue ahí,

ya no aunque sino a causa de.

Lo demás solo es Historia

por mucho que mañana

lleguemos hasta donde los pescadores

y haya lluvia, y viento,

y un más bien deslucido “de acuerdo a su capacidad”.

El roce de la arena en la cara

parecía eso, puro roce de arena

en la cara, lo que implica que había arena,

y cara, y roce

algo más que roce.

Pero acoger, lo que se dice acoger,

casi siempre depende más de quién

que de cómo o de qué,

extrañamente humano

en su tacto, en su vista,

en el llanto sorbido

sobre la taza inmóvil.

Extrañamente humano.

Perdida la conciencia.

Y no es ajeno.

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2 comentarios »

  1. Estimado D.Alberto :He entrado en su web con cierta asiduidad..Veo en Ud.un auténtico poeta,con el que
    creo compartir inquietudes,dolencias y orfandades.
    No tengo ningún libro de Ud.,pero voy a conseguirlo.Si inquietar es la tarea única del verdadero poeta,Ud.lo es.Y su expresión lírica es enriquecedora para el que se ponga a tiro. “A Tiro”.Nuncaa mejor dicho.
    Puede Ud suponer,por el rastro que voy dejando aquí,que yo también escribo versos.Por gracia,o por des-
    gracia…Si le parece oportuno enviarme una dirección de correo,le enviaré algún libro mío.Sin pretensiones.
    Un saludo.Agustín Rodríguez.-

  2. Es verdad que “esta nada está muy llena” y a las pruebas me remito. Contemplando la fotografía del desafortunadamente cerrado Café Comercial, entrañable referente cultural madrileño, también parece oportuno el último verso del mismo poema: “Dolor y memoria”… Felicitaciones, Alberto.

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