"Nada es real hasta que se experimenta" John Keats

¿De qué hablamos cuando hablamos de amor? - Raymond Carver

Nadie como Raymond Carver ha retratado los Estados Unidos de los años setenta y ochenta del siglo pasado. Los Estados Unidos de la low-middle-class y la white trash. The deep America. Nadie con una producción tan corta (apenas media docena de libros de relatos y un poemario) ha influido tanto en el modo de narrar (y de mirar) los Estados Unidos. Se ha dicho que inventó un estilo, el “realismo sucio”, pero esto puede ser discutible.

Admirador confeso de Chéjov y de los grandes cuentistas rusos del primer tercio del siglo (Babel, Pilniak, Bulgákov) Carver ahondó en el realismo del instante decisivo, del sentimiento decisivo. A su modo, aplicó al relato la máxima de Robert Capa sobre la fotografía: “Si no es lo bastante buena es que no estabas lo bastante cerca”. Él siempre estuvo lo bastante cerca. Los personajes, ambientes y situaciones de sus relatos eran sus propios personajes, situaciones y ambientes. Durante la mayor parte de su vida fue uno de ellos. Su minimalismo expresivo es un tributo a lo auténtico, a la palabra auténtica, al mensaje con significado.

¿De qué hablamos cuando hablamos de amor? tal vez sea el más raro de sus libros. Según Tess Gallagher, su viuda, el editor de Carver, Gordon Lish, cambió la mitad de las historias y muchos finales. Hasta el punto de que Carver, que reconoció la brillantez del resultado, no quería que el libro se publicase con su nombre. Lish no le hizo caso y Carver se encontró de pronto con un éxito del que no se sentía totalmente responsable. A partir de entonces impuso una cláusula que le impedía a Lish tocar nada.
En el cuento que da título al libro, tres parejas hablan de sus experiencias amorosas. Constatan que el mismo término designa cosas muy distintas: entrega, sexo, incomunicación, convivencia, violencia, contrato, ternura, resentimiento, odio… Hablan mientras beben ginebra. Narran sin ninguna pretensión de entender o justificar. Está claro que no entienden. No sabemos si lo creen posible porque ni siquiera lo intentan. El protagonista es cardiólogo. Está acostumbrado a lidiar con la víscera contráctil donde la cultura occidental se ha empeñado en ubicar ese sentimiento. El relato termina como un estilete:
“– ¿Y ahora qué? – dijo Terri.
Oía los latidos de mi corazón. Oía el corazón de los demás. Oía el ruido humano que hacíamos allí sentados, sin movernos, ninguno lo más mínimo, ni siquiera cuando la cocina quedó a oscuras.”

Raymond Carver nació el 25 de mayo de 1938 en Clatskanie, Oregón, y murió el 2 de agosto de 1988 en Port Angeles, Washington. Fue amigo de Tobías Wolf y Richard Ford con quienes comparte algunos elementos comunes. A diferencia de ellos, que se sepa, jamás escribió una novela.

Tess Gallagher, escritora y poeta de mérito a quien, según confesión propia, Carver le debió los mejores años de su vida, soporta desde su muerte la pesada carga de ser casi exclusivamente vista como la esposa del genio. En fin.