"Nada es real hasta que se experimenta" John Keats

Alegría. José Hierro

En 1947, apenas tres años después de salir de la cárcel, donde había encerrado por pertenecer a una organización de ayuda a los presos políticos (entre ellos su propio padre), un José Hierro de solo 25 años ganó el premio Adonais con este libro. Siempre me ha emocionado que en tiempos como aquellos y tras la (en realidad doble) experiencia carcelaria, un joven poeta antifranquista escribiera un libro como éste.

Pues, contra lo que cabría esperar, no es un libro iracundo, ni de “denuncia”, ni de “poesía social. Tampoco un libro triste o de tono melancólico sino vital, luminoso, doliente a ratos, sí, pero positivamente esperanzado. Un libro donde el poeta celebra que “el mundo se halla abierto / maravillosamente vivo” y que de forma expresa se propone no odiar, que cuestiona el desaliento y que, si algo lamenta, es “haber tenido tantas cosas que decir y no se dijeron”.

Un libro que alterna las formas métricas clásicas y el verso libre (o “liberado” que diría el autor). Y donde el dolor y la alegría juegan a encontrarse y des-encontrarse, despliegan una danza rica en pasos improvisados, giros, volapiés y saltos, el inacabable vaivén de nuestro mundo interior constitutivamente obligado a navegar entre ambos polos.

A lo largo de mi vida he aprendido muy pocos poemas de memoria. En realidad, soy capaz de recitar solo cuatro o cinco poemas completos sin tener que leerlos. De ellos dos están en este libro. Se trata de dos sonetos de sonoridad y belleza clásicas. El primero (“Llegué por el dolor a la alegría…”) abre el libro y en el segundo verso (“supe por el dolor que alma existe”) establece el tono general de la obra con una declaración de largo alcance y magistral efecto catártico.

El segundo, titulado “Viento de otoño”, concluye con dos tercetos encadenados de una potencia solo comparable a su perfección formal: “Por eso, por sentirnos todavía / música y viento y hojas, ¡alegría! / por el dolor que nos tiene cautivos / por la sangre que mana de la herida / ¡alegría en el nombre de la vida! / Somos alegres porque estamos vivos”.

En los momentos oscuros me recuerdo estos versos y las circunstancias en que fueron escritos. Si un libro de poemas me resulta consolador y me conforta en momentos difíciles, es éste. De pocos libros puedo decir con mayor propiedad que fue escrito con “cuerpo y alma”.

José Hierro nació en Santander en 1922 y murió en Madrid en 2002. Obtuvo numerosos premios y galardones entre ellos el Premio Nacional de Poesía (dos veces), el Premio de la Crítica (dos veces), el Príncipe de Asturias, el Nacional de las Letras y el Cervantes. Caso único en la historia reciente de la poesía española, su último libro “Cuaderno de Nueva York” fue un auténtico best-seller… !con el autor en vida!