"Nada es real hasta que se experimenta" John Keats

Cancionero y Romancero de Ausencias. Miguel Hernández

El año en que se cumplen setenta y cinco del fallecimiento, en la prisión provincial de Alicante, del poeta Miguel Hernández puede ser una buena ocasión para releer este libro inacabado, iniciado al final de la guerra civil española e interrumpido -pues el poeta nunca lo pudo terminar, ordenar ni revisar-, antes de morir[1], libro de tragedias y derrotas, testimonio del dolor y del amor, de la reclusión, la enfermedad y del acabamiento físico y, al mismo tiempo, de la elevación máxima y la suprema trascendencia moral y poética de su autor.

En el prólogo con que ediciones Vitruvio introduce el “Cancionero…”, Alfonso Berrocal, citando a María Zambrano, señala que si alguna de las imágenes más o menos tópicas construidas en su torno (pastor-poeta, poeta-soldado, poeta-preso y muerto), se ajusta bien con la figura de Miguel, y en particular con el Miguel del “Cancionero…”, sería la del esposo pues su poesía “establece una relación nupcial con el mundo… por ser el poeta… un creyente del amor y del hombre y, como tal,… entregado a un destino  en que hubo de apurar hasta última gota de dolor”.

Y, sin embargo, es un libro que también rezuma cuerpo, sentidos, colores, olores, esperanza, vida. Donde la tierra húmeda, hecha carne, se eleva sobre prisiones y penumbras, se niega a sucumbir, como expresa la “Casida del sediento” -el último poema que el autor escribió-, a golpes de sol y sed, en arena de desierto. De esta tensión entre muerte y vida brota el amor, el afán carnal de perpetuación en el recuerdo, desde luego, pero también en los hijos. De ahí que en este libro la tierra sea, además de materia original, refugio, amante, vientre, realidad última. De ahí ese poema cenital, el número 50, titulado “Menos tu vientre” del que, junto con otros, Joan Manuel Serrat nos regaló en su día una versión inolvidable. O las conmovedoras -por bellísimas y tiernas- “Nanas de la cebolla”. O las soberbias elegías que componen “Hijo de la luz y de la sombra”

Se trata de un libro único por muchos motivos. Por su carácter póstumo, plenamente presentido por su autor. Por la elevada densidad poética de sus versos, cuya desnudez expresiva acentúa la potencia de las imágenes y la musicalidad de sus rimas. Porque en España no se publicó hasta 1976, es decir, treinta y cuatro años después de la muerte de su autor. Pero también porque al lector le resulta imposible abstraerse de las circunstancias en que fue escrito. Pocas cosas le quedaban a Miguel Hernández ya (después de perder un hijo, una guerra, la libertad, la salud, tras ver cernirse el hambre sobre la esposa y el segundo hijo) excepto hablar desde el fondo, con su voz más genuina. Por eso su palabra consigue esa veracidad y esa hondura tan cercanas y tan trágicas, individuales y colectivas al mismo tiempo -¿qué poeta auténtico aceptaría contradicción en esto?-, capaces por ello de constituirse en símbolo, no sólo de un país y de una época, sino de gran parte de la condición humana de cualquier país y cualquier época.

¿intimismo universal o universalidad intimista? ¡Qué más da! Pocos autores como Miguel Hernández y pocos libros como el “Cancionero…” muestran tal grado de fusión entre poesía y vida. Pocos tienen semejante carga testimonial. Por eso, más allá de cualquier consideración filológica o histórica, de cualquier debate más o menos clasificatorio o nominalista, este libro único vivirá para siempre. Quienes el pasado 24 de marzo fuimos hasta la placita donde estuvo el lugar dónde murió y, apoyándonos en el sobrio monumento que le recuerda, dimos al sol y al aire sus versos, sentimos eso: temblor y verdad, conmoción y vigencia.

Miguel Hernández nació en Orihuela (Murcia) en 1910 y fue dejado morir en la enfermería del Reformatorio para Adultos de Benalup (Alicante) en 1942. Tenía 32 años.


[1] Para una detallada descripción de las dificultades de datación y ordenación de los poemas incluidos en la obra, y de las distintas soluciones adoptadas, así como de las diferentes lecturas que se han hecho de esta obra, puede verse: Margarita Ajuria Pérez de Unzueta. Nueva lectura de lo colectivo en Cancionero y Romancero de Ausencias. Universidad de Deusto. http://www.miguelhernandezvirtual.es/new/files/margaritatesina.pdf. Consultado el 24/04/2017.