"Nada es real hasta que se experimenta" John Keats

EL OLVIDO QUE SEREMOS- Hector Abad Faciolince

EL OLVIDO QUE SEREMOS

Héctor Abad Faciolince

 

“Ya somos el olvido que seremos / el polvo elemental que nos ignora”. Así comienza el soneto atribuido a Jorge Luis Borges que el doctor Héctor Abad, padre del autor, llevaba en un bolsillo la tarde en que dos sicarios lo asesinaron en la calle Argentina de Medellín, Colombia. El doctor Abad, presidente del comité de derechos humanos de la ciudad, lo había leído en el semanal programa de radio que dirigía desde hacía tiempo. Junto al poema, su hijo encontró una lista con dos docenas de nombres amenazados de muerte, muchos de los cuales, entre ellos sus dos sucesores al frente del comité, fueron asesinados en los meses siguientes. Tras la muerte de su padre, el hijo del doctor Abad vivió varios años exilado en España e Italia. Regresó a Colombia convertido en escritor.

Autor de crónicas de viajes, libros de cocina, artículos periodísticos, novelas (alguna de marcado corte experimental como “Basura”) y otros textos de género incierto, Héctor Abad Faciolince, reconstruye en esta obra mucho más que la biografía de un médico eminente, un líder ciudadano, un activista dispuesto a hacerle frente a las injusticias: con una prosa cálida y emotiva, a través de la historia de su propia familia va componiendo el cuadro de una ciudad y de un país sacudidos por un siglo largo de confrontaciones sociales y guerras civiles, el desalentado retrato una sociedad incapaz de resolver sus viejas contradicciones mientras surgen otras nuevas que contempla, impotente, la paulatina degradación de sus condiciones de vida y de convivencia; un escenario donde la intransigencia de unos pocos y la codicia de unos cuantos más acabó minando las instituciones, desmoralizando a la mayoría, y desencadenando uno de los periodos más oscuros, sangrientos y duraderos de la reciente historia hispano-americana… que aún no ha concluido.

Libro tan hermoso, conmovedor y terrible como los personajes que en él aparecen, “El olvido que seremos”, a medio camino entre el alegato y la novela, entre el retrato íntimo y la crónica de sucesos, reivindica a un tiempo la buena literatura y el buen periodismo, y trata, con una ecuanimidad no exenta de pasión, de situar en sus justos términos, sin demagogias ni revanchismos, la dignidad de unos pocos, la complicidad de bastantes y la cobardía de muchos.

Léanlo, por favor. En gran medida, habla también de nosotros.