"Nada es real hasta que se experimenta" John Keats

Las inviernas. Cristina Sánchez Andrade

No había leído nada de Cristina Sánchez Andrade, ni siquiera había oído su nombre, hasta que un amigo de cuyo gusto me fío, me habló de ella. Me recomendó Las Inviernas, su última novela. Es de lo mejor que he leído este año, me dijo. Me quedé con el título del libro, pero tardé en comprarlo. Cuándo fui a buscarlo había olvidado el nombre de la autora, pero el librero, de cuyo gusto también me fío, lo recordaba muy bien. Es de lo mejor que he leído últimamente, dijo, mientras me cobraba. Me gustaría saber qué te parece. Pese a la insistencia del librero, y a la coincidencia con mi amigo, dejé el libro en un estante durante varias semanas. Lo miraba y no me decidía. A veces me pasa eso. Compro un libro y lo dejo sin leer días, semanas o meses. No suelo saber por qué. Porque lo pierdo de vista. Porque se me pasa el interés. Porque prefiero leer otros antes. Esta vez sí lo sabía. No me decidía a leerlo por miedo a que no me gustara. Y a tener que explicarlo. Al librero, a mi amigo, a mí mismo. Una noche, al ir a acostarme, vi a mi mujer leyéndolo. Está muy bien, exclamó. Y, sonriendo, añadió: Acabo de empezarlo así que tendrás que esperar.

Por supuesto, esperé. Y cuando mi mujer lo terminó le pedí que, por favor, no me diera su opinión, que no me dijera nada del libro.  No me hizo caso. Está muy bien, dijo. Estoy segura de que te gustará. Esa noche no pude empezarlo. Ni al día siguiente. Ni al otro. Mi mujer me preguntaba y yo respondía que aún no había empezado, que no tenía tiempo, que estaba ocupado con otras cosas. Por fin, una tarde decidí que ya estaba bien. Tenía que leer Las Inviernas, había llegado el momento.

Tomé el libro con cierto temor y leí: “Pasaron una mañana como el susurro de un avispón, más rápidas que un instante. / Ellas. /Las inviernas.”. Me gustó. Seguí leyendo. Poco a poco conocí a las protagonistas (las Inviernas), entré en su territorio, aspiré el ambiente, conocí al resto de los personajes. Y tuve que darle la razón a mi amigo, a mi mujer, al librero. Porque Las inviernas no es una novela más de ese mundo inagotable que es la Galicia rural de la posguerra y de comienzos de los años cincuenta sino una fábula maravillosa sobre las complejas relaciones entre fantasía y realidad, entre bondad y maldad, entre cotidianidad y leyenda. Una fábula grande compuesta de muchas fábulas pequeñas que va envolviendo poco a poco al lector, seduciéndole con la aparente sencillez de un lenguaje poderoso y sensual, plástico, capaz de borrar las fronteras entre el naturalismo y el realismo mágico, una suave tela de araña en la que resulta extraordinariamente placentero dejarse atrapar. Se trata de un libro bello y terrible, como tocado por el ángel de Rilke, salvaje y misterioso a ratos, de un ancho tejido de historias hermosas y trágicas, hilvanadas con la habilidad de quien hace bolillos o punto de cruz, sin una frase de más ni una palabra de menos. De un libro difícil de olvidar. De una gran novela, en suma.

Cristina Sánchez Andrade nació en Santiago de Compostela. Es escritora, traductora y crítica literaria. Sus obras han sido traducidas a varios idiomas. Las Inviernas es su séptima novela.