"Nada es real hasta que se experimenta" John Keats

Metamorfosis de lo Mismo - Poesía completa de Gonzalo Rojas

Si les gusta la poesía lean este libro. Si no le gusta (o no leen poesía habitualmente) léanlo también. Y si no saben que Gonzalo Rojas (el “viejo Rojas”) está considerado el poeta chileno vivo más importante y que, entre otros, le dieron el premio Cervantes de literatura en 2003 tampoco es obligación. Pero léanlo de todos modos. Verán que es algo especial. Y, más aún, lo sentirán. Porque la poesía de Gonzalo Rojas tiene eso: se lee (y se siente, y se vive) con todo el cuerpo. Gabriela Mistral dijo que la poesía de Rojas regalaba el deslumbramiento de lo muy original, de lo realmente inédito. Y atinó. Lo que, aseguran los entendidos, probablemente le viene de su temparana querencia surrealista y también, ¿por qué no?, de su afición a Huidobro, a Vallejo, a la generación Beat, a Baudelaire, claro, y a los clásicos latinos (a Cátulo especialmente). En el prólogo de este libro, él lo explica de otro modo: “… muchos años después vine a leer con cuidado a Heráclito y me fascinó el Fragmento 64 que dice así: “Pero el relámpago gobierna la totalidad del Mundo”.
Relámpago, fulgor no de lluvia (Neruda) sino de palabra viva, vaginal y no precisamente virginal, diamante negro, germinación de Atacama a los ríos mineros de la Patagonia austral, amasada en la amistad con mucho poeta grande (señalemos a Octavio Paz como el mismo Rojas hace) y, también, con los rotos chilenos, con la China del Mao minutos antes de la locura, con la Cuba que precedió al exilio, con la Alemania del exilio (y con Hölderlin), con el México de la acogida, con la Caracas del reconocimiento y con los Estados Unidos del final del exilio, por citar solo unos pocos y tal vez no los más fundamentales condimentos (porque cualquiera sabe qué y por qué, o cuándo, o dónde). ¡Ah, y con silencio!: “La poesía se hace con palabras… pero también se hace con el silencio y el que no entiende lo que es el callamiento no entiende nada”.
Si piensan que no tienen tiempo para leer un libro de poesía de 599 páginas (lo de “poesía completa” no es verdad porque se acabó de componer en 1999 y Rojas ha publicado después más poemás) empiecen por los dos últimos articulitos de la final sección de prosa titulados “El amor es, acaso, la última utopía que nos queda” y “Palabras que al fin son de aire”. O la parte que se refiere a las mujeres, al sexo y al amor. Ya verán que sí pueden.
Según confesión propia Gonzalo Rojas nació en Lebu en 1917 y actualmente vive en Chillán aunque viaja (o viajaba) mucho. En uno de sus poemas (reciente cuando se editó este libro) dice: “Estoy viviendo un reverdecimiento en el mejor sentido, una reniñez, una espontaneidad que casi no me explico. Es como si yo dejara que escribiera el lenguaje por mí. Parece descuido, y el desvelo es mayor. Estoy dejando que las aguas hablen, que suban las aguas, y que ellas mismas hablen”
Y hablan. Vaya si hablan.