"Nada es real hasta que se experimenta" John Keats

Poesía Completa - Claudio Rodríguez

Claudio Rodríguez: “Poesía Completa”. Tusquets editores.

Pocas veces un título hizo mayor justicia al texto. La “Poesía Completa” de Claudio Rodríguez (Tusquets, 2001) lo es no porque esté toda ella (con los poetas eso nunca llega a saberse a ciencia cierta) sino porque nada sobra o falta en el ciclo vital, en el vuelo poético, en el pálpito íntimo del lenguaje.

La obra publicada de Claudio Rodríguez no es muy extensa. Cinco libros (desde “Don de la Ebriedad” a “Casi una Leyenda”) en treinta ocho años. Ciento treinta poemas. Ni uno más ni uno menos. Y ninguno malo. Más difícil aún: ninguno bueno. Todos muy buenos. Algunos directamente inolvidables (por ejemplo “Almendros de Marialba). Poesía de luz, de barro, de río abrupto, de pinar amanecido. Poesía de las cosas que importan y están ahí, esperando ser dichas.

Asomarse a la poesía de Claudio Rodríguez es asomarse a ese “pretil, brocal de la materia” donde “el mar cobra ser” y donde “el hombre es hombre” (el que dijo esto también tenía en mente a las mujeres pero no supo formularlo). Nadie ha predicado con tanta firmeza que “porque no poseemos vemos”. Nadie ha cantado así la “misteriosa juventud constante de lo que existe”, el valor de las heridas, la llamada del aire. Ni ha resumido mejor la vida y la muerte en los almendros. No se puede dar más con menos, mayor verdad con menos artificio. O tal vez sí, pero entonces, probablemente, no bastaría.

Todo escritor en español debería leer al azar un poema de Claudio Rodríguez antes de ponerse a escribir. No concibo mejor ejercicio de humildad, depurativo más eficaz, estímulo más poderoso de la voz verdadera. Tampoco imagino mejor regalo para un lector de poseía, para cualquier lector.

Me acerqué a la poesía de Claudio Rodríguez, como a tantas otras cosas, tarde, cumplidos ya los cuarenta. Desde entonces no me ha abandonado y mi deuda con ella no cesa de crecer.
Confío en no poder pagarla nunca.

Alberto Infante.