"Nada es real hasta que se experimenta" John Keats

Poesía Esencial - René Char

La poesía completa de René Char en versión bilingüe (incluyendo el prólogo y las notas de Jorge Riechmann) cabe en un volumen de 600 páginas y se compone de tres partes: “Furor y misterio”, “Los matinales” y “Aromas cazadores”. Bastaría la primera de ellas y, concretamente, las poco más de 55 páginas de la versión francesa de “Hojas de Hipnos” para justificar la fama de Char entre sus contemporáneos y su terca, tenaz influencia entre quienes no lo somos.

Escrito entre 1944 y 1945, cuando Char comandaba un grupo de la Resistencia en su Provenza natal, y publicado en 1946, “Hojas de hipnos” resulta del maridaje entre los dos Char que Char llevaba dentro: el poeta surrealista y el hombre de acción. El tono del libro, 237 (casi siempre) breves prosas poéticas, lo toma de Nietsche (“Siempre puse en mi escritos mi vida entera. Ignoro lo puedan ser poemas puramente intelectuales”); gran parte del lenguaje de André Breton y de su buen amigo Paul Éluard.

Frecuentador de pintores, escritores, políticos y filósofos, intelectual libre y comprometido, crítico de cualquier dictadura (incluida la franquista), empeñado en una poesía que él definía como el “conocimiento productivo de lo Real”, inconformista y “políticamente incorrecto”, admirado por personajes de la talla de Camus, Braque, Giacometti y Heidegger, Char nunca dio su brazo a torcer. Para él, el Otro también es Nosotros, y Poesía y Ética dos caras de una misma moneda.

Si hubiera tenido mejor genio, o no hubiera sido tan huraño, o hubiera contemporizado más, tal vez le habrían dado el Nobel. Pero a quien entre tiroteo y tiroteo contra los nazis fue capaz de escribir “Toda la autoridad, la táctica y el ingenio no valen lo que una partícula de convicción al servicio de la verdad” o “No se pelea bien sino por la causas que uno mismo moldea: al identificarse, arde con ellas”, no le alteró tan poca cosa. “No me veo soltando un discurso delante de un rey” confesó una vez “aunque me hubieran venido bien los veinticinco millones del premio… Todavía tengo los pies mojados de surrealismo, y en el surrealismo no se aceptaban premios. No se aceptaban, eso es todo”.

Personalmente he leído pocos libros tan deslumbrantes como este. A veces me emocionaa simplemente el sostenerlo entre las manos. No es raro ya que contiene joyas como “Toda la masa de aroma de esas flores para serenar la noche que cae sobre nuestras lágrimas” o “Un meteoro humano tiene por miel a la tierra”
René Char nació en L´Isle-sur- Sorgue, en la Vaucluse, en 1907, dónde se retiró al termino de la segunda guerra mundial. Murió en París en 1988.

Una vez dijo: “La eternidad es apenas más larga que la vida”