"Nada es real hasta que se experimenta" John Keats

Vida de Familia. Akhil Sharma

Cuando alguien tarda 12 años en publicar 197 páginas conviene prestar atención. Más aún si son el resultado de un largo proceso de escritura que llegó a producir unas 7.000 páginas y requirió 36 versiones del texto en cuestión.

Akhil Sharma llegó a Estados Unidos, junto a su madre y a su hermano mayor, en 1979. Contaba ocho años de edad. Su padre había llegado a ese país poco antes y les estaba esperando. “Vida de Familia” relata el periodo comprendido entre su llegada y sus años en la Universidad.  Sin embargo, no está escrito en primera persona sino en tercera y el protagonista no se llama Akhil sino Ajay. Como el propio Sharma explicó recientemente[1] no se trata de un libro de memorias sino de una novela. Para lograrlo, suprimió y alteró bastantes cosas de la vida de su propia familia, además de los nombres. Un proceso difícil, sin duda. Y probablemente doloroso (aunque eso Sharma no lo dice): “Todo el tiempo sentía que estaba mascando una roca”.

Al final consiguió ser fiel a su propia experiencia aunque de una manera distinta: construyendo una memoria colectiva de lo que les sucedía a los primeros emigrantes indios llegados a EEUU con la intención de convertirse en norteamericanos. “Mi propósito  era que el libro fuese rápido, que tuviera velocidad, que se aproximara a la vida, que funcionara como un cohete y que el punto de vista del niño no lo atascara… Quería que hubiera cosas muy bonitas al lado de estupideces, errores al lado de aciertos, ese cinismo es muy indo” explica.

Es un libro está plagado de momentos duros, aciagos, terribles incluso. Sin embargo el protagonista los cuenta con una sencillez y un desapego que podrían parecer hasta joviales. Ése es, a mi juicio, uno de sus grandes logros: transmitir la forma en que muchos niños logran moverse en el mundo de los adultos: involucrándose a fondo con lo que les rodea y saliendo, sin embargo, indemnes.

Más que con el Salinger de “El Guardián entre el Centeno” o con el Roth de “Llámalo Sueño”, si éste libro tiene algunas deudas diría que son con Chéjov y con Hemingway. Aunque eso importa poco porque lo que importa es el texto en sí, lo que cuenta y lo que transmite.

Divertido, ácido, tierno, dramático, potente, demoledor… “Vida de familia” demuestra cómo, a veces, la novela da cuenta de la realidad mejor que la mejor de las crónicas. Y, al mismo tiempo – pero ahí es donde reside el arte del novelista – demuestra que puede hacer algo aún más difícil: emocionar y cautivar al lector, animarle a seguir leyendo, dejarle una huella imborrable.


[1] “La verdad es que no hay finales” Entrevista a Akhil Sharma. El País. Babelia. 18/07/2015