"Nada es real hasta que se experimenta" John Keats

Vida y destino - Vassily Grossman

Vassily Grossman: “Vida y Destino”. Círculo de Lectores
 
Me gustan mucho los libros singulares y este es un libro tres veces singular. Por la biografía de su autor. Por los acontecimientos que narra. Por la especial peripecia de su publicación: la KGB creyó haber confiscado todas las copias y se llevó hasta las cintas de la máquina de escribir. Grossman murió de cáncer un año después convencido de que nunca se publicaría.

La presente edición del Círculo de Lectores es la primera completa en español y la primera que ha sido traducida del ruso. Tiene 1111 páginas pero cuando empecé a leerla ya no pude leer otra cosa hasta que la terminé.

Narra la batalla de Stalingrado descompuesta en decenas micro-historias de quienes la vivieron en las trincheras o en la retaguardia, en el frente o en las ciudades, en los campos de concentración nazis y en los campos y prisiones soviéticas. Desde ese punto de vista es una novela de guerra, una novela histórica y, también, y muy marcadamente, una novela política.

Pero es mucho más que eso. Grandeza, miseria, envidia, coraje, temor, amor, duda, miedo, desgracia, fortuna, crueldad, lealtad, traición, tiranía, delirio, odio, instinto de supervivencia… eso y más destilan sus páginas. Y, por sobre todo ello, hombres, mujeres y niños, civiles y soldados, profesores, ingenieros, funcionarios, amas de casa, campesinos, investigadores, policías y militares tratando de sobreponerse a fuerzas muy superiores a ellos: al hambre, al frío, al enemigo, a los amigos, a la familia, a la fatalidad, a ellos mismos. “Vida y Destino” trata, sobre todo, de la condición humana.

Probablemente Grossman fue consciente de que estaba escribiendo la novela de su vida y puso en acción lo mejor de sí mismo: el talento de un gran literato y el oficio del periodista que vivió y compartió lo que cuenta con quienes lo vivieron. En “Vida y Destino” están Tolstoy, Chéjov, Dovstoieski, Bulgákov, Babel, Pasternak. Pero también Hemingway, Dos Passos y los grandes reporteros de agencia que durante e inmediatamente después de la II Guerra Mundial nos entregaron nuevas formas de ver y de contar.

Leerla deja una impresión perdurable. En mi caso, ha hecho pequeñas a la mayoría de las novelas que he leído antes y me temo que lo seguirá haciendo con muchas de las que leeré después. Tras su publicación cundió la impresión de que será difícil leer algo parecido. Por una vez, la unanimidad elogiosa de los medios no me ha parecido desmedida.

“Vida y Destino” es otro de esos libros que deberían recomendarse en las escuelas.

Alberto Infante