Andreu Segura
Escribo a veces porque siento el impulso de hacerlo. Pocas. Otras, en cambio, me pongo porque quiero. Desde hace tiempo por lo menos un par de veces al año, en primavera —alrededor del día del libro y de la rosa—y al empezar el invierno, al caer el solsticio. Pretextos para compartir con los amigos encantos y frustraciones y recordarles que estoy ahí. Por eso algunos acontecimientos que afectan a los prójimos se pueden convertir también en estímulo que con ayuda de la fortuna culmina en la escritura. Algo muy doméstico que tal vez me venga de un abuelo pendenciero que improvisaba ripios en las tabernas de su pueblo murciano. Normalmente empiezo en catalán pero casi todo lo traduzco y al hacerlo no es raro que modifique el original.
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25127
Una cifra, al menos
en base ocho,
una fecha tal vez;
quizás, tan solo
una probabilidad
entre cien mil
de cambiar la suerte.
La excusa para cumplir
con la costumbre anual
del solsticio. Decirte
que todavía estoy aquí
vagando, a veces
simplemente, por las calles
mientras espero caerme
del caballo ( porque
hace años se me cayó el pelo)
y como parece que siempre
hay que esperar alguna cosa
– la esperanza, dicen,
es lo último que se pierde–
te digo que no, que no es más
que un engaño y, por eso,
te propongo tirarla lejos,
lo más lejos que puedas
de manera que abandone
la atracción de tu gravedad
y consigas saltar
por encima del muro
que te aparta del presente.
No juegues pues
a la loteria,
ni siquiera al
25127. Perderás
25127
Un guarisme, en base vuit
com a mínim,
tal vegada una data;
potser només
una probabilitat
entre cent mil
de canviar la sort.
El pretext per satisfer
el costum anual
del solstici. Dir-te
que encara estic aquí
badant, a voltes
simplement, pels carrers
mentre espero caure’m
del cavall ( perquè
fa anys em va caure el cabell)
i com sembla que sempre
cal esperar alguna cosa
– l’esperança, diuen,
és el darrer que es perd –
et dic que no, que no és més
que un engany i, per això,
et proposo llençar-la lluny,
al més lluny que puguis
per tal que abandoni
l’atracció de la teva gravetat
i aconsegueixis saltar
per damunt la tanca
que t’allunya del present.
No juguis, doncs
a la loteria
ni que sigui al
25127. Perdràs
malgrat et surti.
Sequía
A Olatz Garin, que tiene la mitad de años y de kilos pero el doble de interés.
Sueño de lluvia
benigna que cae
sobre los campos
y penetra la tierra
hasta empaparla.
El cruzado jinete
desmonta y corre
a guarecerse bajo
el amplio alfeizar
de la vieja iglesia.
Murmullo del agua
río abajo. Chasquido
de guijarros entre la
corriente. Aquella
olor de tierra húmeda
que ensancha el pecho
y cosquillea la nariz.
Despiertas y se ha
desvanecido el espejismo.
No se ve una nube
en el cielo. Ni rastro
tampoco de San Jorge.
En la mesa redonda
los señores mascullan.
Y en el parlamento se
cruzan reproches. La
gente desconfía y no
sabe qué es lo que más
conviene a todos. Peor
aún, desconoce qué
quiere decir bien común.
Mira, ahora se pone a llover.
A ver si el agua
se va a llevar las palabras.
Sequera
A Olatz Garin, que te la meitat d’anys
i de quilos, però el doble d’interès.
Somni de pluja
benigna que cau
sobre els camps
i s’endinsa a la terra
fins amarar-la tota.
El creuat cavaller
desmunta i corre
fins aixoplugar-se
sota l’ample ampit
de la vella església.
Remor de l’aigua
riu avall. Espetec
dels còdols enmig
del corrent. Aquella
olor de terra molla
que eixampla els
pulmons i et pica
al nas. Et despertes
i s’ha esvaït el miratge.
No es veu ni un núvol
dalt del cel. Tampoc no
hi ha rastre de Sant Jordi.
A la taula rodona els
senyors remuguen. I al
parlament es fan retrets.
La gent malfia i no sap
ben bé què
és el que més convé
a tots. Encara pitjor,
no te clar què vol dir
millor per a tothom.
Té, ara es posa a ploure;
vés, que l’aigua no se’n
dugui les paraules.
Andreu.
