"Nada es real hasta que se experimenta" John Keats

Antonio Machado Sanz

Nació en Madrid, en 1944. Empezó a escribir poesías en el año 2005. Ha colaborado y dirigido varios programas de radio sobre música y poesía. Tiene poemas traducidos al checo, al alemán y al italiano en diversos proyectos europeos. Ha publicado poemas en la revista Encuentros (Tres Cantos) y en sus libros anuales Momentos de Luz, El espejo de papel y El corazón de la palabra. Y también en El rincón del Gato, cuentos, leyendas y costumbres de Madrid en EDITANET, publicación trimestral en Internet. En 2013 publicó Estación de Regreso (Vitruvio), en 2016 publicó Sonata a tres cuerdas, con los poetas Marcio Catunda y Rosario de la Cueva. Un cuaderno, un lapicero y un pato de escayola (Vitruvio, 2018) es su segundo libro individual de poemas.

SÓLO DIME ADIÓS

Si no estás dispuesta

a calzarte mis zapatos de lluvia.

Si no me acompañas en la abrupta subida

de mi existencia.

Si no compartes mi sopa

hecha de dolores y de ausencias.

Si no respiras mi aire

ese que la rutina ha contaminado.

Si no te asomas a mi ventana

para ver el amanecer que nos espera.

Si no te pones mis gafas

para ver el futuro, cada vez, más pequeño.

Entonces, ¿Para qué caminar Juntos?

¡Dime adiós!

OTRO HOMENAJE A HOPPER

Cuadro: Habitación junto al mar (1951)

Aquel verano

solos ante el Mediterráneo.

Dos habitaciones separadas

en aquel pequeño hotel.

Tu rostro bello y triste

le observé en el desayuno.

Yo viajé a la mesa

del “Serf Service” varias veces,

mermelada, mantequilla

jamón de York, salami,

melocotón en almíbar,

café con leche desnatada

panecillos y queso variado,

para mirar el fondo de tus ojos.

Y acabé enamorándome de ti.

Un tropiezo en la moqueta

me hizo derramar la mermelada.

Una sonrisa tuya

me permitió ver tus blancos dientes.

Y al tercer día, con dos kilos de más,

seguía enamorado de ti.

Por la tarde, al asomarme a mi balcón,

te vi en la playa.

Tu escaso bikini me permitió

observar la gloria de tu cuerpo.

A la noche te canté en el bar

“Can I Sleep in your Arms?”

con voz nasal de Willie Nelson

y sólo dijiste “Yes”

Y me vuelvo a enamorar de ti,

cada día,

a pesar de los años que

amanecemos juntos.