"Nada es real hasta que se experimenta" John Keats

Antonio Porpetta

Antonio Porpetta nació en Elda (Alicante). Se dio a conocer con la publicación de “Por un cálido sendero” (Madrid, 1978). Desde entonces ha publicado trece libros de poesía, tres de narrativa y seis de ensayo. Ha recibido, entre otros, los premios Fastenrath, Angaro, Gules, Hilly Mendhelssohn, José Hierro, Ciudad de Valencia de poesía y Ciudad de Valencia de ensayo. Ha sido incluido en numerosas antologías y traducido a diez idiomas. De su último libro, “La mirada intramuros” (Huerga y Fierro, Madrid, 2007) he seleccionados estos dos poemas.                               

 

ESTA  CASA

Esta casa es mi patria, mi amparo, mi destino.

Aquí  encontré la paz de los primeros vuelos,

Los sueños sin fronteras,

La lumbre del hallazgo y sus asombros.

Aquí me convencí

De la hondura vital de los espejos,

Del archivo de sombras que atesoran

En su fragilidad callada.

Y comprobé también que las palabras

Inesperadamente

Pueden quedar vacías

En su propia indolencia, inhabitadas,

O henchidas de un clamor inagotable.

Es el tiempo distinto en esta casa:

Las horas, aliadas del silencio,

Los días, una insomne sembradura de huellas,

Vendavales indómitos los años…

 

Esta casa soy yo, libérrimo y cautivo,

Nostálgico de mar, sediento siempre

De versos y mañanas.

Renazco en su regazo, de sus venas me nutro,

Y soy yo esta casa, en su luz y en su noche,

En los altos secretos que sus muros me dictan,

Que la vida me otorgan,

Que indemne me redimen,

                                               Y que indemne me salvan

 

 

HUELLAS Y VOCES

Venían con frecuencia

A compartir el paso de las horas

En nuestra compañía.

Vieron este paisaje, respiraron

Este mismo silencio,

Nos dejaron aquí sus miradas, sus gestos,

El aire de sus manos

La viva calidez de sus palabras…

Y después, con el tiempo, poco a poco,

En un éxodo gris y enmudecido,

Se nos fueron marchando.

No sé si están alegres

O deambulan cubiertos de tristeza,

Si ya nos olvidaron

O nos guardan aún en sus leves memorias,

Pero aquí permanecen

En el recuerdo ardiente de sus vidas de oro.

Sus huellas y sus voces parte son de esta casa,

Un vivo patrimonio

Que estos muros siempre guardarán