"Nada es real hasta que se experimenta" John Keats

Jaime Alejandre

Jaime Alejandre (1963). Ha publicado novelas “Fugu”, “Donde sea lejos”y “Hacia las sombras”; libros de relatos “El Alfabeto Matemático”, “Manual de Historia Prescindible”, “Bulevares”, “El rencor” y “De entre las ruinas”; poesía “Espectador de mí”, “Palabras en desuso”, “Los Héroes Fatales”, “Autorretrato Póstumo”, “Los guerreros de terracota”, ‘Derrota de regreso’ y “Lo que queda” (en imprenta);  obras de teatro “Patera-Tierra” y “Casa con jardín”; literatura infantil “Owané (la niña que cruzó el río)”. Ha sido traducido al árabe y al alemán. Como editor dirige la colección de poesía “Hazversidades poéticas” y codirige la colección de libros de viaje de Ediciones Evohé-El Periscopio.

No tristes, no. La mansedumbre
gozosa del que vuelve, en ellos.
Ese sosiego de navegante que regresa
sin urgentes afanes de ver
en sus ojos, desmesuradamente ciegos,
ni gestos ya de la melancolía.
La paciente esperanza de la rama
que atrás deja su última primavera,
en ellos. No tristes, no.
Estos versos son el resplandor
feroz, sí, de quien vivió
al borde de sí mismo,
rebelándose a ser sombra,
y en la hora del regreso calló manso,
sin más prisa que la del atardecer
que a su hora llega siempre
y no se envanece aún por ello.
No, tristes no. El entusiasmo
tímido del que vuelve, en ellos.
Estos versos son ya la promesa
que incumpliré y son el recuerdo
de un hombre que luchando
contra Dios, contra el Diablo,
las joyas del Diablo acarició,
la serenidad de Dios cosió a su sombra.
(De “Derrota de regreso”)

Mis piernas ya,
apenas para arrodillarme;
para que lo rompieran,
mi corazón.
Mis ojos,
para una ceguera
progresiva
e
instantánea.
Si acaso para toser,
mis pulmones;
para escupir,
mi lengua.
Soporte de artificiales dientes,
mis encías.
Para callar,
mi boca.
Para soltar el cabo,
mis manos.
Cansadas.

Y mi pensamiento,
para perseguir
sin dar alcance
al mí que de mí huye.
O para huir
del mí
que ni me quiere dar ya alcance.
(De “Lo que queda”)