"Nada es real hasta que se experimenta" John Keats

Julia Saéz Angulo

Julia Saéz Angulo (La Rioja, 1946) es licenciada en Periodismo y en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid. Ha ejercido el periodismo cultural en diversos periódicos y revistas. Es miembro de la Asociación Internacional de Críticos de Arte, AICA, y secretaria de la Asociación Grupo Literario Boadilla Troquel. Dirige desde hace siete años la Tertulia Ilustrada. Ha publicado dos libros de poemas: Criaturas del tiempo y la memoria (2005) y Ráfagas (2009), además de cinco novela sy seis libros de relatos. Sus poemas figuran en diversas antologías y revistas culturales. Ha llevado a cabo recitales en diferentes tertulias poéticas o en emisoras como Radio Rioja o Radio Vallekas. Ha dirigido “maratones poéticos” en la Fundación FiArt y en la Tertulia Ilustrada de Madrid, con motivo del Día Internacional de la Poesía.

PARÍS, PRINCIPIOS DEL XX

Aquel París, principios del XX,

fue el occidente fértil de la libertad

y el arte.

Las vanguardias, hoy domesticadas,

fueron ruptura,

punta de lanza en una guerra

sin cuartel a la Academia.

Aquel París, atacado de frenesí,

creó ismos universales:

Picasso fraccionó y descompuso

el tiempo y el espacio.

Dalí plasmó en imágenes

el mundo delicuescente de los sueños.

Modigliani y Giacometti alargaron

el perfil de la figura al infinito.

Kandinsky hizo danzar el color

libre de la cárcel de la forma.

Julio González revolucionó la escultura

con la soldadura autógena.

Duchamp acabó con la estatua

para ofrecer el objeto escultórico…

Ya nada volvió a ser como antes

en el mundo de las artes.

París, principios del XX, dio

el pistoletazo de salida.

Fue el occidente fértil de la libertad

y el arte.

ÁGORA DE ATENAS

Me emocionan tus muros,

pese a la melancolía de las ruinas.

Ágora de Atenas,

encuentro de ciudadanos

que debaten sobre el mito y el logos,

la razón y el pensamiento.

Aquí pisaron las sandalias de Sócrates

alentando a la juventud,

Platón caminó con efebos,

Aristóteles mostró su retórica…

Pablo de Tarso habló del dios único

y de resurrección.

Escuchó sonoras carcajadas…

Sólo Dionisio, el aeropagita,

comprendió la verdadera sabiduría.