"Nada es real hasta que se experimenta" John Keats

Tirsa Caja

Tirsa Caja. Transcurre por los días que nunca tienen las suficientes horas para caber en ellos e intenta ganarle tiempo al tiempo madrugando. Es su momento: el más lúcido, el más virgen. Y entre tanto trabajo, tantas obligaciones y tantas devociones (no resueltas) encuentra siempre un hueco para la poesía. Mientras cocina escribe, mientras conduce escribe. Cuando en los carrefures se siente inmensamente sola en la línea de cajas le entran ganas de escribir en el reverso de los tickets poemas de amor y desamor. Los más queridos nombres (Amargord ediciones, Madrid, 2011) es su primer poemario.

Cómo vas a saciarte, tan porosa.

Las cosas te atraviesan y se van.

No puedes tener siempre

el corazón de esponja

y beberte de un trago

el agua y sus aristas de cristal

Quién mientras importabas

te hizo creer que eras imprescindible

T. Caja

Qué eres.

Sangre y semilla. Ombligo.

Para ti, centro de ti, se pensó el universo.

Para ti

se conjuntaron las casualidades,

la evolución dio un salto

hasta la cama de tus genitores.

Si supieras que estás por un olvido,

por nada, porque si, por un instante

del azar descuidado.

No has de quebrar el orden.

Por más que te complazcas en pensarlo

las órbitas no van a desviar

sus trayectorias.

.

Dicen que hay hombres

que con la amanecida abandonan su lecho

y, fieles a la esposa, su perfil en la almohada,

salen con las escarchas a los parques

al encuentro de un amor vertical

y no median palabra,

el sexo abandonado a una mano sin rostro.

También hay árboles.

Y en la casa ya el olor a café.