"Nada es real hasta que se experimenta" John Keats

María Antonia García de León

María Antonia García de León es profesora de Sociología en la Universidad Complutense de Madrid y escritora. En el campo de la poesía ha publicado Poemas al ritmo de las estaciones, de los días y del amor (2011), A trescientos kilómetros por hora (2012), y Per Se (2013) en la editorial Cuaderno del Laberinto y Resplandece el Jardín de la Malinche (2014) en ediciones Alacena Roja. Ha participado en varias antologías poéticas. Ha recibido el Primer Premio Flor de Almendro (Salamanca, 2012), los premios Orola 2012 y 2013, y el premio de poesía El Trascacho (Valdepeñas, 2014). Su obra literaria puede consultarse en http://mariaantoniagarciadeleon.blogspot.com

MI VIDA COMO UN CUADRO

I

Mi vida como un Beulas, un Palencia, un Zóbel.

Abstracta geometría ordenada.

Pintores de lo yermo, como yo lo escribo.

Cautivo, refugiado,

atrapado en solitaria Natura,

ensueño en ella.

Monotonía aparente,

repleta está de vida.

II

Hoy, estoy allí,

en el orden  majestuoso

de los paisajes peinados

adorno de las áridas colinas andaluzas de Jaén,

hechas de dureza y de ternura a un tiempo,

como su  gente.

¡Ah, la elegancia de lo escaso!

III

Aprendí en la infancia

que  el aburrimiento

es la antesala de la imaginación.

Mi mente no soporta el vacío.

Cuando sobrevenga

y me diga :

- me aburro, me aburro-

otro cuadro vendrá a consolar

la belleza de un inagotable deseo.

***

(A la pintura de mi abuela Umbelina, mi compañera en las largas horas de aburrimiento y  soledad de la siesta aún más larga del verano. Ella  fue una prodigiosa  agencia de viajes, para mí)

AQUA ORIGINIS

Desde el tiempo de Augusto

huele la noche a leña quemada y a tizne del fuego.

Desde el tiempo de Augusto

huele la tierra a la piedad de las madres.

Desde el tiempo de Augusto

la noche ampara

el amor acendrado de los esposos

y su abrazo al calor de su cámara.

Desde el tiempo de Augusto

la noche acoge el ruido  de las alimañas del bosque,

y la querencia en la espesura

de las pequeñas criaturas del campo.

Desde el tiempo de Augusto,

la noche alberga

el deseo de ríos de oro, robles de plata…

La ambición de los hombres.

Desde el tiempo de Augusto,

no se ha resuelto el morir.

Ni que los muchachos deseen con obstinación un amor,

a veces letal.

Desde el tiempo de Augusto

se celebran rituales,

tecnológicos o simbólicos,

enredados en face book o en La Fiesta, tanto da.

Desde el tiempo de Augusto

El verano es azul,

huele a calor,

a esparto.

Y a esplendor.

Desde el  tiempo de Augusto,

el olor a leña,

a humedad

a niebla cerrada,

a frío del atardecer,

a manos humildes,

es el olor del invierno.

Desde el tiempo de Augusto,

el sueño humano se mece

entre ríos gélidos de plata

que van en la oscuridad.

Desde el tiempo de Augusto

el trabajo de las criaturas

es contemplado por estrellas afiladas

con suspendida  paciencia.

Desde el tiempo de Augusto,

el sacerdote celebra un sacrificio

en mínimo altar o en suntuosa ara.

Despide la luz.

Pide que vuelva de nuevo entre las tinieblas.

Es la épica de la existencia.

Desde el tiempo de Augusto,

se implora desde la tumba

reza por mí.

Desde el tiempo de Augusto,

llega el sonido de los días de gloria,

los de un sol grave,

y la música de los días enfermos

con su fea luz.

Desde el tiempo de Augusto

se escucha el dolor de un corazón levantisco.

Desde el  tiempo de Augusto,

entre la crueldad y la desolación de la existencia

brotan briznas de misericordia entre amigos,

la bondad de un padre,

la fe de un centurión.

Desde  el tiempo de Augusto

hay alguien que dice:

A ti te hablo
levántate y anda.