"Nada es real hasta que se experimenta" John Keats

Paco Mora

Paco Mora es autor de libros de poemas y de cuentos. Desde hace varios años mantiene una columna semanal en El Diario de Cuenca.  Ha ganado el premio Ciudad de Cuenca, el Carta Puebla, el Fray Luis de león y el Alfonso VII. H apublicado el libro de relatos “Las Lágrimas” (1984) y los poemarios “De la tierra adentro” (1983), “La luna en los álamos” (1992), “Sonata breve con desnudo y lluvia” (1994), “La noche desolada” (1998) y “Memoria del Silencio” (2000). Poemas suyos han sido recogidos en diversas antologías. Ha recogido una selección de su obra periodística en los volúmenes “Ejercicios de caligrafía” (2002) y “100 columnas” (2005). En 2008 ha publicado el libro de relatos titulado “Todos los peces se llaman Eduardo” (ExLibris ediciones. Madrid)

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2 Poemas inéditos

DE PRESTADO

Y pues que todo es mudanza, y el hombre
en lo mudable
va de prestado,
cumplamos hoy el claro ritual
de nuestra vida con el equipaje
ligero,
 no rindamos a lo oscuro
la fingida alegría de fingirnos
vivos por siempre.

Porque todo se desvanece y muda
y arde sin llama
y se consume,
no des tregua a tus cenizas, sacúdete
de ti, y luego
sal a la calle sin temor ninguno,

tuyo es el aire eterno de este día.
Dispón de tu heredad a cielo abierto

 y después ya veremos.

LA VIDA

La vida es perra vieja. A la vida, por más que te empeñes, no se le notan
las costuras. Cuando crees poseerla se te escurre entre los dedos, se muestra
amante desdeñada, hiena en celo, y a poco que te descuides te escupe
a la cara su colación de espuma. A la vida siempre se le hace huésped
pobre tu pobre presencia; y tarde o temprano te llamará al banquete
donde serás convidado de piedra. No intentes adularla, no hay remedio.
La vida es perra vieja, ya te digo, y sabe más por perra que por vieja.
Pero es tan hermosa que duele, duele aun cuando no hay dolor y la hermosura
-efímera como todo lo eterno- reparte sus dones a manos llenas.
Uno, viajero entre dos estaciones, gris tahúr del misterio y del asombro,
juega a los dados con la vida algunas tardes de lluvia, juega una partida
sabiéndola marcada de antemano; poco importa, si la gracia del juego
no está en el cubilete ni en la mesa, sino en tu mano que mueve los dados.
No te inquiete si la vida hace trampa. Tú, apúrala;
                    que la función es breve.

Paco Mora (www.pacomora.co.nr | www.pagina.de/pacomora | www.pacomora.tk)