"Nada es real hasta que se experimenta" John Keats

Rosa María Estremera Blanco

Rosa María Estremera Blanco (Ceuta, 1966) En la adolescencia colaboró en la elaboración de una página juvenil en el periódico “El Faro de Ceuta”. Desde entonces ha profundizado en el psicoanálisis y no ha cesado de buscar la palabra allí donde la vida habla. Colabora en diferentes medios escritos y digitales. Ha publicado tres libros de poemas (Sinfonías y voces, El tacto de la luna hiriente y Las tierras que nos cubren) en ediciones Vitruvio.

La Salamandra

Hay en tu forma de rama
el vuelo de un ave,
la flor exótica de un encuentro.

El sueño irrealizable
de la pluma y la tinta.

Perfectamente enmarcada:
la forma atrapada de tus labios.

La lejanía, dibuja en mis besos
la humedad de tu perdida boca.

El escalofrío de mi piel
tiene el contorno de tu oreja…
el hueco de mi lengua.

Tu ser milimetrado de deseo.

El calor sofocante de la espera
se desanuda en la noche
de los juegos adultos.

La salamandra recorre
el fresco marco de la madrugada.

Las hortensias erizan sus hojas
y tersan la exuberancia de sus
mil flores azules.

Solo queda mi piel
atravesando tu camino angosto.

La cigarra que calló
el canto de tus mordiscos
lamió tu encuentro.

La letra que da forma a lo privado
no encuentra tu principio

y se duerme en el vientre
de aquella estrella
que parpadea el roce de mis manos.

El astro
que se enreda en mi pelo,
silencia de nuevo el deseo.

Y una polilla
corre a la luz vencida
de nuestro abrazo.

Deshumanización

Hay algo que me duele del mundo.


La infinita tristeza de unos ojos
la mísera soledad del anciano,
la inocencia desprotegida.

Unas lágrimas resbalan
por un camino perdido
y dejan el surco indefenso
de la injusticia.

Agarrado al pavimento
sostiene con desesperanza
la cabeza destrozada
por la incapacidad de su vida.

Cerca de ti, donde no lo imaginas
muere un niño,
un padre enloquece de pobreza,
un joven sucumbe al resto de su vida.

Una madre grita las manos vacías.

Hay algo de mi propia impotencia
que me estrangula la esperanza
cuando nada sirve de nada ante
la normalización de lo inhumano.

En un valle de profunda torpeza
se seca el cauce de la tierra y del hombre.

Mientras el televisor engendra monstruos,
comparto en Facebook mi desgracia.