"Nada es real hasta que se experimenta" John Keats

Teresa Ramos

Teresa Ramos (Oviedo, 1961) Reside en  Pamplona. Miembro del Ateneo Navarro. Publica en diferentes revistas. Ganó el Certamen de Poesía “Rafael Fernández Pombo” 2012 con la obra, “La conjura de las letras” y el I Concurso de poesía “Noches poéticas de Bilbao” 2015 con la obra “Sabe la noche”. Dice de sí misma: “Los cantautores me descubrieron a grandes poetas ya clásicos. Nació entonces mi amor por la palabra, inseparable de la búsqueda de libertad. Mi interés por la construcción de ideas y de las distintas formas de pensamiento y su incidencia en las relaciones interpersonales me impulsó a escribir. Más allá de mi historia personal y del tiempo que me ha tocado vivir e incluso, a veces, a pesar de mí misma, hoy soy como quiero ser. Me gusta pensar que puedo cambiar mi propia realidad. Se lo debo, en parte, a la poesía”

GIRÁNDULA

XVIII

“Un amor por todo me atormenta”

Miguel Hernández

Quiso el viento arrastrarme hacia la luz más hiriente.

Mira el océano impasible hacia mis ojos extenuados,

yo perdida en la inmensidad de sus azules.

Al tiempo azota mi memoria. Sus manos sacudiendo de mis piernas el frío

humedecidas de tanta playa y luna.

Avanzo enamorada una vez más del viento. Duermo con las huellas

de tus dedos sobre mi cintura y despierto arrasada en mi sueño por el mar,

aplastada por su furia, él mofándose, yo disminuida, sobre el coral de mi anhelo.

Me llamaste poeta y avancé con paso de caracol.

Acariciaste mi espalda cuando bajaba la marea. La arena, cristal de Bohemia

quebrado al despertar del sueño.

Ya parte el barco y el sol del estío calcina mi esperanza.

Sigue estando la bahía en su lugar, sigue el albor desperezándose a la misma hora.

Sucederán otros amaneceres, sentiré perder el rastro de mis huellas en tu playa,

las veré desvanecerse como aquellas horas en las que mirábamos la luna

entre las manos.

Reúno los verbos que me quedan, son grafías arrebatadas que braman

(las deposito en la barca que ahora navega a la deriva), esquejes de poemas,

perlas que caen sobre el lienzo de mis días ya crecidos.

Versos ciegos que son vómitos de luz de mis entrañas alumbran el vacío acorralado

en los pliegues de mis noches, claman venganza por el niño asesinado en su inocencia,

regresan al tiempo de leche y miel.

Lleva la embarcación del amor de las sandías en la tarde sobre tu espalda,

la melena de los sauces alborotados de viento. Me llevo de ti solo mar, tan solo agua.

La barca se lleva los versos, verbos y besos que quise darte aquella noche.

De un amor insuficiente lleno el mar cada día mientras miro el horizonte inabarcable

como todos los días, de los últimos días, en los últimos años, de mi única vida.

Playa de los peligros que alumbran soles nocturnos, huí de ti.

El océano, que era abuela sabia esa noche, decía secretos viejos al oído.

En tierra la roca insolente consume entre lirios sus horas.

Mi tiempo, que ya no busca comprenderte, de escaso se aleja.

Vivo en un grito que no cesa, lanzado al vientre de la espuma.

Balbucea de forma terca un vocablo verdadero.

Pervive en la memoria aquel rumor amante y proclama mi mente

que el setenta por cierto de mi cuerpo está habitado de agua.

(De:  Sabe la noche)

REJA DE PIEL

“A partir de cierto punto no hay retorno:

ése es el punto que hay que alcanzar.”
Franz Kafka

Cantaban los pájaros,

y yo no podía impedir

su melodía.

No podía regresar,

no podía huir,

nada podía hacer

excepto oír su canto.

Su canto me empapaba

derribando mis resquicios.

Calada de píos y de lluvia

me quedaba quieta, absorta

por una imagen y su luz.

Un grito de adentro

reclamaba su derecho a huir,

a romper las cadenas

de la poca piel que me cubría.

Inundada imprevisiblemente

por esa regencia pía, encargada

de quebrarme propósitos y pies,

me demolía un canto. Y era

el paraíso una semblanza verde

reclamando esta nada frágil

que me poseía.

Cantaban los pájaros,

y me detenía de nuevo

una y otra vez una semblanza verde.

Cantaban los pájaros cuando perdí

la poca piel que me cubría.

Cantaban los pájaros.

(Poema inédito)