"Nada es real hasta que se experimenta" John Keats

Talleres

EL TALLER DE ESCRITURA VIVENCIAL

Comunicar es una actividad esencial de los seres humanos. Contar es una de las formas más antiguas de comunicación. Desde la invención de la escritura y, sobre todo, desde la alfabetización masiva de la población escribir (y leer) ha sido una forma de las formas de comunicación más común en las sociedades desarrolladas. Recientemente, la paulatina introducción de las nuevas tecnologías electrónicas ha revitalizado la comunicación escrita. 

Expresar experiencias vitales significativas o reveladoras (“vivencias”)  de forma escrita fomenta la reflexión y estimula la creatividad. También se sabe que puede ayudar a combatir el estrés y a disminuir la ansiedad. Y, en la medida en que se comparte lo escrito, y se da una adecuada realimentación entre quien escribe y quienes leen, también ayuda a paliar la sensación de soledad íntima, de extrañamiento frente a los demás (“alienación”)  que está en la base de muchas depresiones leves o inaparentes.

Comunicar mediante la escritura pensamientos, sentimientos, sueños, vivencias, es un proceso complejo. La principal dificultad con que se enfrentan muchos adultos es la pérdida de la motivación para mantener o recuperar los, a menudo, débiles hábitos de escritura (y lectura) adquiridos durante la infancia y la adolescencia.

Desde hace algunos años, han proliferado “talleres de creación literaria”. Suelen estar dirigidos y organizados por escritores profesionales y se ocupan, básicamente, de los aspectos técnicos de la escritura. Muchos de ellos son de tipo monográfico (por ejemplo, de poesía, de novela, de relato, de guiones de cine, etc.). En general, este tipo de talleres tienden a ser de larga duración (un curso académico o, cuando menos, un trimestre), combinan sesiones presenciales con tutela a distancia, y exigen una dedicación importante (una o dos sesiones, o “chats” por semana).

Los objetivos del Taller de escritura vivencial que ha venido desarrollando desde el año 2004 son distintos. El principal consiste en reforzar la motivación para reflexionar y expresar experiencias, sueños, sentimientos y anécdotas de la vida cotidiana mediante relatos cortos o ultracortos (de unas pocas líneas a una página). Secundariamente, se trata de estimular: a) la lectura, y b) la imaginación de modo que los asistentes aprendan a distinguir lo original y lo significativo en la vida cotidiana.

A los participantes se les explica al comienzo el alcance y propósito del taller, la diferencia entre imaginación y fantasía, y hasta qué punto los seres humanos nos construimos o destruimos a nosotros mismos mediante nuestro propio relato. Se presentan luego diversos ejemplos de motivación que distintos escritores han ido dando a lo largo de la historia. Y, sobre todo, se les anima a encontrar la suya propia. Por último se muestran y comentan varios ejemplos de relatos cortos. Esta presentación no tiene por qué durar más de media hora.

A continuación se les estimula y apoya para: a) escribir al menos un relato; b) leer en público lo escrito, c) recibir comentarios (y comentar) del resto de los asistentes y del tutor, d) seguir escribiendo (y leyendo) tras el término del taller.

Se trata de un taller corto (normalmente una sesión de 2 ½  horas de duración) a cuyo término se entregan materiales complementarios y se ofrece un periodo tutela limitada (dos semanas y un relato de no más de tres página) por correo electrónico o postal. Los medios materiales requeridos son muy básicos: una sala con buena iluminación y comodidad para escribir, papel, lápiz, goma de borrar, y, si está disponible, un cañón para proyectar.

Mi experiencia de haber desarrollado más de una docena de talleres en varias ciudades españolas (entre ellas Madrid, Bilbao, Getafe; Montanyá – Barcelona; Mondáriz – Pontevedra; Sancti Petri – Cádiz; El Rompido – Huelva; Alcañiz - Teruel; El Escorial) me ha demostrado que:
a) la gran mayoría de los asistentes son mujeres;
b) la gran mayoría escribe, no importa cuál sea su profesión o su nivel cultural;
b) la práctica totalidad de quienes escriben aceptan leer en público;
c) en torno a un tercio de los relatos son de buena o aceptable calidad;
d) la valoración posterior del Taller es buena o muy buena;
e) gran número de asistentes solicita continuar posteriormente la actividad por diversas vías (repitiendo el taller con base en temas monográficos o creando un círculo de lectura, por ejemplo)

Lo que sigue son algunos ejemplos de relatos escritos en estos talleres.
Ya verán que mereció la pena.